Caspian.- Waking Season

A finales del año pasado leía en la revista Mondo Sonoro una crónica del concierto que dieron Mogwai en Barcelona, en la que aparecía una visión para mi gusto, completamente desacertada del post-rock, viniendo a decir que había sido una moda pasajera de finales de los 90 y principio de la siguiente década, aunque sus conciertos eran muy disfrutables e intensos. No tengo ningún problema con la segunda parte de esa opinión, pero tengo que diferir en el primer planteamiento, y creo que 2012 ha probado que el género sigue en forma y que le queda mucha guerra por dar: el nuevo y esperado disco de Godspeed You! Black Emperor, la relevancia y aparición de bandas de mucha calidad en el panorama nacional (Toundra, One For Apocalypse, Frieda’s Still In Love…) y como no, un nuevo álbum de Caspian.

Ya adelanté que era uno de los álbumes que esperaba con más ganas en este año y tengo que decir que desde un primer momento me atrapó y enamoró. La banda de Massachusetts ha hecho sus deberes desde Tertia y demuestran que siguen teniendo una calidad innegable, y que aunque no tengan el reconocimiento e impacto que pueden tener otras bandas del género como Explosions In The Sky, desde que apareció el álbum en streaming no han hecho más que sonar más y más fuerte.

Waking Season da al oyente todo lo que puede esperarse de un disco de Caspian. No es un trabajo con grandes sorpresas, si no una obra de madurez, una nueva iteración de un sonido consolidado, de un grupo que tiene muy claro lo que quiere hacer y cómo quiere hacerlo.  Eso se nota especialmente en el hecho de que el disco parece una experiencia unitaria, porque aunque es posible diferenciar y disfrutar de las canciones por separado, invita a escucharlo de principio a fin, consiguiendo esa atmósfera completamente envolvente que es el rasgo diferenciador y más notable del post-rock, llevándote de un estado de ánimo a otro sin que apenas te des cuenta. Canciones más densas y relajantes como Gone In Bloom And Bough, los altibajos de Procellous, la melancolía de High Lonesome e incluso arranques capaces de dejarte sin aliento como los presentes en Fire Made Flesh, un corte agotador con el que termina este trabajo; una amplia variedad de ambientes que exprimen por completo las posibilidades del género.

Estamos ante un álbum que sin innovar nada demuestra la maestría de una banda, su capacidad para aprovechar todas las vertientes del post-rock y conseguir un disco que vale tanto para los aficionados de hace tiempo como para quien quiera iniciarse. Poco a poco se va oyendo más de ellos y con este trabajo pueden acabar siendo considerados una de las bandas clave de este tipo de música, prueba de ello su reciente paso por España, que no ha hecho más que levantar buenas críticas e impresiones favorables.

Para que podáis corroborar el buen hacer de Caspian, os dejo los dos cortes que más me gustaron del disco: Procellous y Fire Made Flesh.

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