The XX.- Coexist

Con el final del verano y la llegada de Septiembre estamos viviendo una auténtica avalancha de títulos, estoy literalmente inundado de discos nuevos y luchando por sacar adelante reseña tras reseña. Después de un tiempo decidiendo cuál sería de los primeros, escogí a The XX, por lo mucho que han tardado en sacar su segundo álbum, Coexist, por lo altas que estaban las expectativas desde su debut y por su gran directo en el Primavera Sound 2012.

Este trabajo llegó rodeado de rumores: en principio se especuló con que iba a ser mucho más discotequero porque la banda había pasado mucho tiempo en clubs cogiendo inspiración; algo que quedaba prácticamente desmentido cada vez que salía un tema de adelanto. Angels dejaba ver que la línea iba a ser continuista, si cabe más calmada, contenida y refinada. Sus directos no dejaban lugar a duda donde incluso llegaban a ralentizar Crystalized, una de sus canciones más animadas (insisto, dentro de su sonido).

Si toda esta introducción no os convence y aún no veis por donde van los tiros, os diré que el disco abre con Angels. Toda una declaración de intenciones. Este disco no es una segunda parte, pero tampoco es una ruptura. The XX cogen sus puntos fuertes y avanzan en aquellos aspectos que se les dan mejor para explotar al máximo su estilo. Una decisión madura y valiente, pero que deja poco espacio a la innovación, siendo ésta la principal pega de Coexist. Es un álbum sin altibajos, si tuviera que describir gráficamente la experiencia de esucharlo, diría que es prácticamente una línea recta, con ligerísimas ondulaciones.

Explicando algo mejor esto último, tenemos los elementos que siempre nos han gustado de la banda: elegancia, sofisticación, juego de voces masculina y femenina, y tres músico hábiles tomando las riendas. Hasta aquí todo va bien. Escuchamos Angels, sigue Chained, que apunta maneras y no acaba de despegar, y a continuación tenemos Fiction, de nuevo en la misma línea, más contenida que nunca. No estamos descontentos pero nos falta algo. Crystalized, VCR, Islands, se clavaban en la cabeza, necesitabas escucharlas una vez más. Y es que una de las mayores pegas de Coexist es que las canciones suenan vacías: se da tanto protagonismo a la voz que el resto de instrumentos y sonidos queda en un segundo plano excesivamente lejano: por poner un ejemplo, el xilófono que suena en Reunion suena claramente en contadas ocasiones, quedando como una mera anécdota en vez de como una clave de ese corte.

Sólo pasada la mitad del disco vemos algún tímido intento por animar la cosa, con Tides y con los ritmos algo más marcados y discotequeros de Swept Away, que serían las leves ondulaciones de la metáfora de antes, ahogadas entre dos canciones excesivamente tranquilas como son Unfold,  y el corte final, Our Song. Parece que Jamie XX, una de las mentes pensantes de la banda y sobre quién cae en gran parte la composición de los temas, ha decidido dejar la marcha para sus sesiones en solitario (aunque la que vi en el Primavera Sound dejó mucho que desear, para mi gusto). Una ligera decepción para un disco del que esperaba grandes cosas, y que a pesar de dejarnos cuatro o cinco buenas canciones, escucharlo entero puede acabar siendo aburrido, y desde aquí siempre hemos entendido que un álbum es un experiencia completa, un todo, para disfrutar a ser posible del tirón, y una ruptura con esa filosofía siempre nos desencantará.

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