A estas alturas de la película no cabe duda de que Aliment son una máquina infalible de crear hits. De aquel inicial Foal Lips a Holy Slap y Seein’ Black, y dejano antes de su nuevo trabajo un EP nada desdeñable con la fantástica Nightmare Girl. Silverback viene precedido por canciones desenfrenadas, crudas y vertiginosas, y las expectativas son las de siempre: encontrarnos ante un disco de punk rock garajero lleno de temas frenéticos que se clavan en tu cerebro para siempre.
Una de las grandes virtudes de Aliment, y en consecuencia de su último disco, es su honestidad, que llega a rozar lo macarra. Silverback no tiene ninguna máscara ni embellecimientos innecesarios: es perfectamente consciente de lo que es, una nueva recopilación de cortes concisos y contundentes, de corta duración y que corresponden cada uno de ellos a una explosión de guitarras, gritos y coros desatados.