La unión de dos talentos como Nathan Williams y Dylan Baldi suponía un sueño hecho realidad, siendo los artífices de dos de las bandas que más he escuchado, con diferencia, en los últimos cinco años. Wavves y Cloud Nothings tienen estilos distintos, pero compatibles, y ver qué salía de la mezcla de ambos era tremendamente estimulante.
Esta colaboración, a pesar de su interés, no deja de ser un divertimento de varios músicos que se entienden bien. A pesar de que exista un trabajo detrás de este disco, se ve que ha sido algo ligeramente improvisado, en un ambiente distendido y concebido más como un divertimento que como un trabajo serio.