Tras haber vivido un tiempo en Italia es difícil no enamorarse de sus extremos. Lo mismo sucede con Milán, una ciudad que sabe aunar lo mejor y peor de un país, donde se encuentran exacerbadas sus virtudes y amplificados sus mayores defectos.
Irse desde Valladolid hasta Milán para ver a Mineral tal vez no sea la mejor de las ideas, y en cualquier cabeza cabe que algún obstáculo te puedes encontrar en un viaje así. Lo que no es de recibo es que a dos semanas de ser el concierto lo cambien a una sala mucho más pequeña (lo cual es razonable), pero que ésta se encuentre a unos 40 kilómetros de Milán y la organización se desentienda completamente del asunto. Un escollo que tocó esquivar de la mejor manera posible, y que incluso disuadió a algunos de hacer el viaje y ver a la mítica banda. Otros decidimos poner al mal tiempo buena cara, y hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance para disfrutar del concierto.