Wavves.- Afraid Of Heights

Muchas bandas, y cada vez más, tienen por lema la eterna adolescencia. La actitud juvenil y macarra de la que hacen gala Wavves les proporcionó tantos seguidores como detractores, y a pesar de no ser los primeros en blandir este estandarte, sin duda han sido unos de los que más uso han hecho de él, además de conseguir una notoriedad considerable en el proceso.

Todo esto es completamente objetivo, sin entrar a valorar cuánto hay de pose, y cuanto es intrínseco a las personalidades de los miembros del grupo. Pero sin duda, la música de Wavves convence, y sirve a su propósito (y además, ha creado escuela). Dos años después de King Of The Beach, su gran éxito, quieren probar que el verano por fin se acaba y que hay que volver al trabajo.

Wavves Afraid Of HeightsEn gran parte ese es el sentimiento general de Afraid Of Heights. La fiesta se ha acabado, y todo lo que queda es el recuerdo de ésta, y una resaca brutal. Algo ha pasado que ha hecho a Nathan Williams y sus amigos madurar de repente, y darse de bruces con la cruda realidad. Ahí es donde entran elementos provenientes del grunge, que no son algo novedoso para Wavves, pero son ahora más frecuentes y más acentuados.

Afraid Of Heights suena algo más maduro y amargo, y deja parcialmente de lado el aura despreocupada de sus anteriores trabajos. La actitud de rebelde sin causa de su último trabajo, el EP Life Sux se ha tornado ligeramente más seria , y las letras ya no son tan evidentes, tienen una cara oculta y retorcida. Este lado oscuro de Wavves, aunque es algo desconcertante al principio, no les sienta nada mal. Este proceso se puede ver incluso en sus nuevos videoclips, que optan por contar una historia en vez de ser una divertida gamberrada. Tampoco hay que asustarse, porque siguen siendo los mismos y el cambio no ha sido radical, pero puede observarse un cierto crecimiento.

Obviamente el aspecto más afectado por los cambios en la visión musical de la banda son sus canciones, que ya no tienen tanto esa vocación de hit, como podía ser el caso de Mickey Mouse, Post-Acid o la propia King Of The Beach; ahora cada una de ellas es un pequeño mundo, ganando el álbum variedad de registros. El «que suenan todas iguales» ya no es el gran problema de Wavves, y es una de las grandes alegrías de su nuevo álbum. Esto tampoco quiere decir que no haya canciones que sirvan para venirse arriba y cantarlas hasta quedar afónico, sin ir más lejos Sail To The Sun puede cumplir perfectamente esa labor, junto con Lunge Forward o Gimme A Knife, otros posibles ejemplos. Hay tonadillas muy similares a Thee Oh Sees como es el caso de Cop o Paranoid, alegres y vibrantes, que siempre se agradecen. En la otro cara de la moneda, hay otros cortes como Demon To Lean On, Dog o Afraid Of Heights, que recuerdan tanto por sus ritmos como por el uso de la voz a las composiciones de Rivers Cuomo para los primeros (y mejores) álbumes de Weezer, y que muestran este lado más calmado y reflexivo de la banda de San Diego. En el tramo final del disco están las dos canciones con efluvios más grunge, Everything Is My Fault y That’s On Me, ésta segunda con un inicio digno del propio Nevermind. Cierra este trabajo I Can’t Dream, la canción más triste y depresiva, una despedida agridulce.

Trece temas que no brillan a la misma intensidad, pero abarcando un amplio abanico de estilos y registros, que demuestran una evolución en la trayectoria de Wavves y que si rascas bajo la apariencia (y por lo visto, actitud) turbia de Nathan Williams y compañía, hay unos músicos preocupados por subir el listón en cada disco. Un ejemplo a seguir para las bandas de similar sonido y estética, que son muchas y siguen creciendo.

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Eric Fuentes.- Copper & Gold

Enfrentarse a un disco de Eric Fuentes es extender la mirada hacia el infinito, contemplar un abismo de posibilidades, sin acabar de tener claro donde enmarcar lo que tienes delante. Los cambios de estilo y la versatilidad camaleónica del que fue cabeza visible de The Unfinished Simpathy siguen ahí, y en este caso revisa su sonido por completo, con un álbum en que el piano tiene una importancia capital.

El tono también se aleja del sonido tanto de la emblemática banda, como del de su último álbum, Eric Fuentes y El Mal. Deja prácticamente de lado esa alegría melancólica que empapaba sus canciones, por una atmósfera más oscura y opresiva (aunque ya había jugueteado con ella en algunos de sus trabajos en solitario, particularmente en Bahía Paraíso), aunque existen algunos cortes que operan como excepciones a este nuevo enfoque, más parecidas a lo que acostumbraban sus anteriores trabajos.

Eric Fuentes Copper and GoldEste cambio, aunque remarcable, no reviste un carácter negativo, si no que es una iteración más en el largo camino del músico, un nuevo experimento a la hora de alcanzar nuevos registros, y la verdad es que la jugada le ha salido realmente bien. La combinación de piano y voz, simple pero sólida, convence desde el primer momento, y se ve que Eric Fuentes se mueve como pez en el agua en las melodías de Bernat Sánchez (componente de Mine!). Aparte de los teclados, el único instrumento que aparece en Copper & Gold es la guitarra, y el juego entre estos tres elementos está perfectamente cohesionado. Es más sencillo e intimista, austero pero rebosante de sinceridad, una rara virtud en los tiempos actuales.

Este nuevo trabajo, apadrinado por BCore, algo que ya de entrada siempre da confianza, comienza mostrando sus cartas en Brotherhood y Unspoken, que enseñan esa nueva atmósfera agobiante y oscura. You Must Have Been Crying Again es mucho más luminosa y a pesar de su tristeza evoca al pasado tanto de Eric Fuentes, como de The Unfinished Simpathy. La inclusión de canciones más fieles a su estilo anterior establece una unión, y una sensación de continuidad y no de ruptura, que hacen más agradable la transición entre una y otra. Lo anterior no ha desaparecido, sigue allí, y sale a la superficie de vez en cuando. Make a Wish, a pesar de su aparente calma, consigue mostrar una dualidad entre desasosiego y alivio muy curiosa; al contrario que Deep Diver, de las más pegadizas y accesibles, junto con Drop Me A Line las más poperas del disco, en absoluto contraste con la sobria Names To Towns o la ominosa The Rush And The Wave. Entre toda esta variedad cabe incluso una versión de Frank Sinatra que no parece tal, It Was A Very Good Year, que a pesar de echar mano de la mitomanía no desentona con el resto del álbum. Cierra el disco la canción que le da nombre, Copper And Gold, con altibajos entre las dos atmósferas descritas, sirviendo de broche (de cobre y plata) a un álbum sorprendente, de primeras difícil, pero satisfactorio al final.

A estas alturas, que Eric Fuentes se renueve y experimente no debería alarmar a nadie, y menos cuando el resultado es tan meritorio. Sobrio y austerio como nunca, pero igualmente emocionante y honesto. Distinta música pero misma actitud para uno de los músicos más reseñables del panorama nacional.

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Los Diarios del Hipster: Foxygen, Atoms For Peace, Low

Si la anterior entrega miraba hacia los orígenes, ésta es su opuesto, y se centra en la vanguardia. Un completo cambio de temática para focalizar la atención en algunos de los grupos de la escena más independiente con más papeletas para conseguir un lugar privilegiado en las publicaciones de más renombre. Porque no es tan fácil hacer un análisis objetivo entre tanto hype y grandes nombres, esta vez Los Diarios del Hipster intentan acercarse con objetividad y con las cosas claras al último disco de Foxygen, el debut de los Atoms For Peace de Thom Yorke y el retorno bianual de Low.

Foxygen.- We Are The 21st Century Ambassadors Of Peace And Magic

comedysoundtrack.11183v9Es su segundo disco, con el anterior pisándole los talones a tan solo un año de distancia y, aún así, se las han apañado para colarse en el cartel de algunos de los festivales más prestigiosos del mundo y han pasado a ser mirados con ojitos por los críticos más feroces de la prensa especializada. Un ascenso vertiginoso, pero no inmerecido, para una banda que ya tiene la etiqueta (y sambenito) de ser los nuevos Phoenix.

Sin embargo si captaron la atención del estudio de The Shins no fue sólo por parecerse a una banda exitosa, tienen otras cualidades igualmente reseñables: poseen esa capacidad de sonar actuales pero incluyendo alusiones directas a las décadas de los 60 y 70, tal y como sucedía con Tame Impala o con Django Django, pero con un sonido más pop y menos psicodélico. Música muy fácil de escuchar, ligera y agradable, moderna pero con ecos de un pasado idealizado. Indudablemente, We Are The 21st Century Ambassadors of Peace and Magic engancha desde el primer momento con su  alegría, originalidad y accesibilidad: las canciones son sencillas, pegadizas y logran diferenciarse y quedarse en la memoria desde el principio. Es fácil identificar rápidamente a una como «tu favorita» y a los cinco minutos decantarte por otra, aunque el álbum es muy constante y no existen altibajos en su calidad ni cortes insulsos y poco llamativos. En todo caso, es complicado no enamorarse de On Blue Montain, San Francisco o Shuggie. Una sorpresa que no va a hacer más que crecer en 2013, y que aspira a llegar a lo más alto.

 

Atoms For Peace.- AMOK

Atoms For Peace AMOKThom Yorke tiene un curioso superpoder, todo lo que toca se convierte en Thom Yorke. Haga lo que haga se convierte en un producto propio, en una extensión de su propia imagen y carisma. No hay que olvidar que estamos ante un supergrupo formado por éste, el bajista Flea (de Red Hot Chilli Peppers), Nigel Rodrich (productor de Radiohead), Joey Waronker y Mauro Refosco (músicos que han trabajado con REM, Beck o The Smashing Pumpkins, entre otros). Sin embargo, todos quedan eclipsados bajo la enorme sombra del frontman por excelencia. De hecho, no es casual que el parecido musical de Atoms For Peace no se relacione tanto Radiohead (excepto con The King Of Limbs, donde la mano del líder y cantante era visible en todo momento) como con los trabajos en solitario de Thom Yorke, siendo similar su sonido al del disco The Eraser.

Es fácil que se pierda este concepto de supergrupo en el momento en el que los absolutos protagonistas de AMOK son la voz, los teclados, sintetizadores y la percusión. El trabajo de Flea al bajo, aunque competente, queda enterrado por los primeros, resultando una figura olvidable dentro de este disco. Asimismo, a pesar de tanto nombre conocido, el resultado final no es una genialidad: hay canciones muy notables como Judge, Jury And Executioner o Default, el single; pero no acaba de existir una diferenciación remarcable entre las canciones. Todas parten de una idea base original y  de un sonido novedoso y disfrutable, pero no lo suficientemente versátil como para conseguir que los nueve cortes de AMOK funcionen por separado y que apenas destaquen unas por encima de las otras, a excepción de las dichas antes. Una propuesta interesante, pero demasiado basada en un esfuerzo individual, y centralizada en una figura, que a pesar de ser tan carismática y desbordante de talento, a veces necesita de otros para demostrar lo que vale.

 

Low.- The Invisible Way

Low The Invisible Way

Low celebran sus veinte años de carrera con un nuevo disco, con la regularidad que les distingue. Como siempre, sin hacer mucho ruido, sin grandes aspavientos y con la sobriedad que les caracteriza, el matrimonio mormón formado por Alan Sparhawk y Mimi Parker (junto con Steve Garrington), vuelven para seguir indagando en ese indie rock tan característico, cercano al slowcore (no en vano son de la quinta de Codeine, nada menos) y con algún que otro toque folk.

The Invisible Way es una sopresa empaquetada en una caja de humildad. Es un disco prácticamente acústico, con pocos elementos eléctricos (centran la atención en guitarras acústicas y piano clásico), intimista, cercano, sencillo. Podemos achacar esto a la presencia de Jeff Tweedy, de Wilco, en la producción, y la propia banda admite que él fue una parte activa en esta vuelta de tuerca a su sonido. Es muy curioso como la línea rectora de este álbum se mueve de manera ambivalente entre la sobriedad y el sentimiento, sin alejarse demasiado en ningún momento del justo medio entre ambos extremos. Lamentablemente, es que a pesar de que Low nunca habían sido un grupo conocido por su energía, este disco es probablemente el más calmado de su trayectoria, consiguiendo momentos intensos en So Blue, Plastic Cup o Just Make It Stop, pero fallando en otros a la hora de transmitir auténtica emoción, como es el caso de Waiting. La espiritualidad de sus componentes se deja ver en Holy Ghost o Mother, y aunque musicalmente tiene su valor, a veces esas ganas de convertir a través de la música pueden enrarecer el resultado final. En todo caso, un nuevo añadido a una trayectoria sólida y consistente como pocas, y siempre un gusto tener de vuelta al trío de Minnesota.

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Los Diarios del Hipster: The Bronx, RVIVR, Beach Fossils

Frog The World fue concebida como una página eminentemente sobre punk, hardcore y derivados; y aunque rápidamente se extendió a otros géneros y adquirió una mentalidad más abierta, sigue guardando un rinconcito especial para ese tipo de música, sobre todo cuando hay discos remarcables que no llegan a las grandes publicaciones y no consiguen el reconocimiento que merecen, y le privan al público la oportunidad de conocer bandas y sonidos que podrían gustar y conseguir más popularidad. Con esta idea en mente se escribe esta entrada de Los Diarios del Hipster, para reseñar tres álbumes que tienen algo que ofrecer de, respectivamente, hardcore, punk rock y post-punk.

The Bronx.- (IV)

The Bronx IVEl disco del tigre. The Bronx continúan con su política respecto al nombre e imágenes de sus discos, con su punto absurdo y aleatorio. ¿O no tanto? Está claro que han cambiado desde 2.003 y que su música aunque sigue teniendo garra. Se posicionan como uno de los grupos más auténticos dentro del hardcore más vanguardista, más movido y rockero que el originario, menos furioso y salvaje, pero igualmente enérgico y combativo. Es por esto por lo que el tigre podría simbolizar su compromiso con un sonido, una clara intención de mantenerse fieles a su mordiente inicial a pesar de haber ido variando, y de tener ese ideal incluso haciendo discos de música mariachi (nunca hay que olvidar a Mariachi El Bronx).

Estamos ante un disco en el cual el peso recae sobre las guitarras, no tanto sobre la batería, algo que muestra esa pequeña evolución entre sus inicios y el presente. Canciones más coreables, con más vocación al directo, y en general, más accesibles. The Unholy Hand abre con un estallido tremendo, que no acaba de apaciguarse en ningún momento, y deja himnos devastadores como Youth Wasted, Ribcage o el espectacular estribillo de Along For The Ride. Caben en este álbum pequeños experimentos como los altibajos de Torches (con un toque a los primeros Weezer desconcertante pero que no queda nada mal) o Life Less Ordinary, menos rockera y con un extraño deje minimalista. Sin duda The Bronx han encontrado la fórmula del éxito, sin renunciar a quienes han sido desde el principio, y demuestran, que a pesar de haber renovado en parte su sonido, este tigre sigue enseñando los dientes.

 

RVIVR.- The Beauty Between

RVIVR The Beauty BetweenLa sombra de Latterman es alargada, y ha sido el germen de muchos grupos, entre ellos estos últimos, RVIVR. La influencia de Matt Canino en esta banda es evidente, y siempre está bien escuchar algo similar a la originaria, ya que puede ser uno de los conjuntos más infravalorados e injustamente menos conocidos de los últimos tiempos. Además de esto, tenemos una combinación ganadora de punk rock con toques poperos con voz masculina y femenina, y no casualmente, una actitud luchadora y reivindicativa que busca la normalización de la figura de la mujer en la música, predicando con el ejemplo.

The Beauty Between es un buen álbum, y la verdad es que en muchos de sus cortes deja el mismo regusto que dejaban Latterman, pero tiene dos principales defectos: es excesivamente largo, y es irregular. Son encomiables sus ganas de innovar, como esa canción en tres actos, The Hunger, y sus saltos entre el punk más aguerrido y el rock más clásico, pero es claro que donde más brillan es en las canciones más fieles a sus orígenes, que se apelotonan en el inicio del disco, como la de apertura, The Seam, LMD o Spider Song. Esta fórmula se anima con Wrong Way/One Way y Big Lie, pero decae en Paper Thin, Rainspell y Ocean Song. Como final, Elephant Song hace de introducción a Party Queen, que dista mucho de ser brillante pero sabe cerrar el álbum correctamente. De los 14 temas se pueden salvar más canciones que las que se pueden condenar a la hoguera, pero no deja de ser posible pensar que The Beauty Between podría haber sido mucho mejor. Hay que esperar que en su próximo trabajo recuperen esa chispa que hacía de Latterman una banda tan genial, porque tienen todas las cualidades para conseguirlo.

 

Beach Fossils.- Clash The Truth

Beach Fossils Clash The TruthEs muy fácil hablar de Beach Fossils como un grupo más de post-punk que vive la memoria y el sonido de Joy Division, pero eso sería como hablar de Clash The Truth mirando sólo la portada. Tras una primera escucha de este disco, o de sus anteriores álbumes, se puede ver que las influencias y géneros en esta banda son mucho mayores de lo que parece y cómo se cohesionan éstas a lo largo de los once cortes que componen su nuevo trabajo: cabe noise pop, indie rock e incluso algunos toques de shoegaze.

El disco tiene una seria combinación de buenas ideas, pero no acaban de cuajar en todo momento, quedando para el recuerdo una serie de canciones y otras sonando tremendamente vacías de contenido, rellenos genéricos que pueden denotar un cansancio en la composición después de haber conseguido el material bueno. Ese carácter experimental en buscar cohesión entre sus influencias ha dejado exhausto a Dustin Payseur, el alma de la banda, y se refleja en Clash The Truth. Las comparaciones son odiosas, y es claro que puestos frente a frente con Wild Nothing, Girls Names, Cloud Nothings o incluso DIIV (todos de la misma quinta y sonido), están aún en un escalón inferior. Con todo y con eso no deja de ser un disco interesante y con una propuesta que puede florecer más satisfactoriamente en su próximo trabajo, y que siempre es mejor conocer de antemano y no perderse canciones oscuras y delicadas como Sleep Apnea, potentes y amargas como Generational Synthetic o la inquietante Shallow. Una lástima que su rompedora propuesta se quede a medias, pero aún así, una banda a seguir y descubrir.

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