Riguroso Directo: Presentación del disco de Frieda’s Still In Love + La Fábrica de Sueños

Hablamos de este disco en cuanto pudimos escucharlo en el bandcamp, pero ahora ya se puede disfrutar de él en formato físico, una edición en vinilo muy trabajada y realmente bonita, que además viene acompañada de un DVD muy interesante. Para quienes todavía no les conocieran dieron un concierto presentando los cinco temas que componen este álbum, en el marco del espacio joven de Valladolid, que la verdad es que tiene una acústica fantástica  y gracias a su cristalera y sus vistas al Paseo Zorrilla lo convierte en una experiencia aún más disfrutable. Por no ser reiterativo me remito a mis anteriores crónicas sobre lo que es un concierto de Frieda’s Still In Love (aquí y aquí), ya que en este caso se repitieron las claves sobre su sonido que ya he dicho otras veces: intenso, envolvente y emocionante.

Frieda's Still In Love ViniloSin embargo, sí que me gustaría extenderme más sobre La Fábrica de Sueños, que les acompañaba en este evento. Bajo este nombres nos encontramos a Héctor Blanco, componente de One For Apocalypse, otro de los grupos que están dejando el listón muy alto en cuanto al post-rock nacional; esta vez en un proyecto en solitario, que aunque podemos enmarcarlo en el mismo género, esta vez cuenta con influencias que pueden llegar a acercarlo al slowcore y al drone ambient, con un marcado carácter experimental. A todo esto hay que sumarle un directo muy curioso, acompañado de un inquietante montaje audiovisual con imágenes y vídeos de pacientes catatónicos. Una performance que no deja indiferente, más si a eso le añadimos la pasión a la hora de tocar de Héctor, que a pesar de la tranquilidad de su sonido demuestra su habilidad como músico en todo momento.

Aunque no sea lo mismo que disfrutarlo en directo, aquí os dejo el bandcamp para que os hagáis una idea los que no hayáis podido verlo en directo, y descubráis un nuevo artista nacional cuanto menos interesante.

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Los Diarios del Hipster (Parte I)

En Frog The World no está bien visto dejar nada en el tintero, y ahora que se va acabando el año es fácil echar la vista atrás y ver cuántos discos han llamado la atención y no han aparecido por estos lares, por la avalancha de material de este fructífero 2012, porque no sabía lo suficiente del género o cómo enmarcarlos en la, digamos, línea editorial del blog. Esta iniciativa/sección viene a arreglar eso, haciendo reseñas rapidísimas de material interesante que no ha recibido la atención debida, pero que merece tener su espacio en esta página. De ahí el nombre, y haciendo homenaje a Hunter S. Thompson (Miedo y Asco en Pitchfork no sonaba tan bien), toca enumerar las cabezas visibles de las modas en cuanto a música independiente.

Por lo tanto, y para poner remedio a ese pequeño vacío existente en la página, en esta sección podéis leer (de tres en tres, sin forzar) breves descripciones de algunos de los discos que más revuelo han causado y que aún no habían sido mencionados en este blog.

Alabama Shakes.- Boys and Girls

Una voz femenina atípica y con mucha personalidad la de Brittany Howard, pero que le pone muchas ganas y sentimiento, para un grupo de soul con tintes rockeros de toda la vida. Un disco del que se ha hablado mucho y a pesar de no innovar nada tiene algo lo suficientemente atractivo para llamar la atención de toda la prensa especializada. Es difícil negar el «algo especial» que tiene este álbum y cómo han insuflado vida a unos géneros que todos damos por existentes pero que rara vez saltan a la palestra. Hold On, la canción con la que empieza es un clásico instantáneo y hay otros cortes más que destacables como Hang Loose o Heartbreaker. Un álbum que no descubre nada, pero sincero y directo como pocos.

 

Dirty Three.- Toward The Low

Una banda que viene bajo el nombre de Warren Ellis no puede fallar, o al menos, trae algo interesante a la escena. Intenté hace tiempo hacer una reseña de este disco pero me encontré abrumado por la trayectoria de los componentes del grupo, sus anteriores trabajos y una sensación tremenda de estar fuera de mi elemento. Meses después me considero algo mejor preparado para abordarlo, y en este mismo sentido, espero que cuando pasen unas cuantas décadas y se mire para atrás, se ponga a este grupo en el pedestal que se merece. Más cercanos al post-rock que a otro género, pero más atmosféricos y con una clara voluntad de evocar y crear ambientes, con la particularidad de las virguerías que permite la manera de tocar el violín del ya mentado Warren Ellis. Una gozada para los sentidos, un disco raro capaz de descolocar en la primera escucha, pero que crece con cada nuevo acercamiento. Toda una experiencia.

 

Django Django.- Django Django

Desde Marzo se han levantado voces clamando que éste puede ser el disco del año, o en todo caso, la banda revelación de 2012. Personalmente no llego a esos extremos, pero la verdad es que es un álbum que no deja indiferente y que tiene mucho que enseñar. Ritmos sesenteros y mucha psicodelia para un brit pop fresco y sorprendente. Porque entre los cortes de Django Django cabe de todo, aunque con la suficiente personalidad para establecer un marco claro en su sonido: teclados de new wave, percusiones tribales e incluso toques africanos. Una banda que se suma a la estela del pop independiente de la nueva generación pero con unas señas de identidad claras y una exuberancia difícil de ver en un disco de debut. Visto lo visto, es una escucha prácticamente obligatoria, y uno de los grandes temas de conversación musical de este año.

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Hola A Todo El Mundo.- Ultraviolet Catastrophe

Me alegro de haber tardado en escribir esta reseña por dos razones: la primera para poder ser objetivo frente a un grupo que ha cambiado por completo de estilo, y la segunda para informarme de un aspecto con el que se ha vendido su lanzamiento.

Hola A Todo El Mundo (en adelante HATEM) eran ese grupo inocente, con pintas de neo-hippies, con canciones alegres, misteriosas, que usaban multitud de instrumentos y con un sonido identificable dentro del indie nacional, pero con toques de folk y de la new wave; muy interesante, único y original. En 2012 cambió la formación del grupo, quedando fuera de la ecuación el violín, lo que ya daba a entender que el toque tradicional y juguetón que daba este instrumento iba a desaparecer.

Ultraviolet Catastrophe, por sentar las bases desde el primer momento, es un disco de indie electrónico, con un peso importantísimo de los sintetizadores. El cambio de registro es total, aunque se mantienen algunos de los pilares del sonido del grupo como el juego de voces o el estilo de las letras (de las que hablaré posteriormente), pero han perdido la mayor parte de su identidad originaria para convertirse en una banda similar a Hot Chip, M83, Chromatics y similares, adoptando una corriente que está bastante de moda, y perdiendo parte de su gracia y frescura inicial.

No quiero tampoco sonar alarmista ni que se me malinterprete, no estamos ante un mal disco, no es un despropósito, si no que escuchándolo tienes una cierta sensación de «esto ya se hizo» que para quienes apreciábamos la originalidad de sus anteriores trabajos puede llegar a ser frustrante. La cuestión de las letras es curiosa, ya que se vendieron como diez partes de un poema de un tal Roy Tiger Milton, un poeta maldito desconocido con una obra fugaz, del cual sólo aparece en la red una página oficial francamente cutre que nos transporta a principios de los 90, indicando que esta referencia puede ser una triquiñuela comercial, o una bonita excusa del grupo para justificar sus letras en inglés. No estoy a favor de este tipo de estratagemas, aunque puedan parecerme graciosas, pero un disco debería venderse por su música y sus letras por su significado, independientemente del origen de éstas. Me hace sospechar el hecho de que sean una de las pocas cosas que no han cambiado, manteniendo su estilo onírico, aparentemente alegres e inocentes pero con un cierto trasfondo oscuro e inquietante; una característica que sigue siendo bastante disfrutable y que permanece después del lavado de cara de HATEM.

Aún con esa traición a sus primeros trabajos que supone este Ultraviolet Catastrophe, podemos destacar las canciones que más merecen la pena de un disco que, reitero, no es en asboluto malo, si no distinto y algo tópico, demasiado en la corriente de la música actual. Me quedo con el más que posible hit They Won’t Let Me Grow, la bailable And A Man Just Howls o la soñadora I’ll Return Over Gloria, con la que se cierra el disco. Un álbum que probablemente les traiga éxito y proyección internacional, pero que ha perdido la personalidad que caracterizaba a una de las bandas más originales del panorama nacional.

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Riguroso Directo: The Gaslight Anthem en Sala Cats (Madrid)

Es difícil ver crecer a un grupo tanto y en un espacio de tiempo tan corto como me ha sucedido con The Gaslight Anthem. Hace aproximadamente cuatro años tuvimos la suerte de verlos en una sala pequeña en Milán, junto a Polar Bear Club y Frank Turner, también bastante desconocidos en aquella época; presentando su segundo disco de estudio, The ’59 Sound, en un concierto que nos dejó anonadados por la calidad de la banda y especialmente por el carisma de Brian Fallon, que no calló y no paró de hacer chistes y pequeños monólogos entre canción y canción, sobre sus obsesiones personales y anécdotas de la vida en New Jersey.

Pasaron los años, vinieron dos discos de estudio más, tocaron junto a Bruce Springsteen, telonearon a Foo Fighters y dieron el salto a un público mucho más amplio, y su alcance mediático creció.

Con bastantes ganas de verlos después de escuchar en profundidad su nuevo álbum, Handwritten, y con interés por comprobar qué seguía igual y que había cambiado a través del tiempo y la fama, entrábamos en la Sala Cats escuchando los primeros compases del concierto.

Hay que reconocer que la banda tiene un directo espectacular, destacando la energía y fuerza de Benny Horowitz en la batería y el chorro de voz de Brian Fallon que no decepciona. Se les ve más serios y menos dicharacheros que en sus inicios, imagino que en parte por el peso de la fama, pero aún así buscan la conexión con el público. Nos pareció curioso repasar el aspecto de los componentes de la banda, que apenas han cambiado con el paso de los años, el bajo sigue con sus míticas pintas de chulito greaser, aunque esta vez no lucía tatuajes al llevar una chaqueta de cuero, el guitarra sigue empeñado en llevar sudaderas de capucha, con ella puesta a pesar del tremendo calor de la sala, el batería con su incombustible melena y Brian llevaba la típica y tópica camiseta de Ramones, algo que nos sorprendió. Había un miembro de más, el cual no sabemos si toca con ellos en directo o es una nueva incorporación a la banda, supongo que el tiempo dirá. Es curioso ver que en sus conciertos siempre hay un público de avanzada edad, demostrando que su música llega a un espectro de edades auténticamente amplio. El setlist fue bastante completo, aunque el gran olvidado fue su primer disco, Sink or Swim, del cual sólo tocaron Angry Johnny And The Radio, y por desgracia, estropeándola con unos añadidos en la parte en la que la canción rompe, alargándola demasiado, una auténtica pena. Como era de esperar presentaron un buen número de canciones de su último álbum de estudio, que sonaron realmente bien, y bastante bien escogidas para el directo, aunque habría cambiado Keepsake por Howl.

Sin embargo no escogieron con la misma maña los temas de American Slang. Se dejaron en el tintero Stay Lucky, Bring It On, Orphans o Boxer, más movidas y disfrutables en favor de canciones más lentas y que nunca me acabaron de gustar como The Diamond Church Street Choir. Sin embargo, el disco que o bien tiene más éxito o que es más del gusto de la banda me da la impresión que es The ’59 Sound, del que cayeron más cortes incluyendo alguna favoritas como Casanova, Baby!, Miles Davis And The Cool, The Patient Ferris Wheel y sorpresivamente Even Cowgirls Get The Blues. En un arranque de buen criterio tocaron seguidas como en ese álbum Here’s Looking At You, Kid y The Backseat. Algo menos acertado nos pareció acabar con Great Expectations, que suena más a canción potente de inicio que a final.

Un concierto que podría haber dado más de sí, alguna alegría más para los seguidores desde los inicios (alguna más del primer disco, Blue Jeans And White T-Shirts…) y una aparente contradicción entre la alegría por ver cómo una banda crece en público y en alcance (constantemente, porque no parece que su éxito se acabe), y la nostalgia por un concierto más íntimo y menos abarrotado. Aún así, y con todas las pegas que se pueden sacar al setlist fue un buen directo y disfrutamos de su música, ya que había bastantes ganas de volver a verlos. Un grupo que en mayor o menor cuantía nos sigue dando alegrías y que esperemos que así siga.

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