Japandroids.- Celebration Rock

Como la espuma. Así ha sido el ascenso de este grupo. Dieron el pelotazo con Post-Nothing, después de dos EPs (recopilados en No Singles) más que prometedores. Su participación en el festival SXSW hizo muchísimo ruido, sorprendieron a propios y extraños y se convirtieron en una de las grandes promesas de la música actual, encumbrados por toda la prensa especializada, y no tan especializada. Ahora, con su segundo disco de larga duración quieren demostrar que no son flor de un día y que tienen mucho que aportar sobre la base de este Celebration Rock.

Por lo visto, el título del álbum no es casual. En una entrevista reciente decían que el nombre del disco quería expresar la experiencia que su música ha de transmitir en sus conciertos. Sin duda es una de las características que les definen: su actitud vital, tanto a través de los vertiginosos crescendos de gran parte de sus canciones, como de sus letras y de la motivación y energía que demuestran en sus directos.

Esta filosofía se deja ver en todos los cortes de su último trabajo. Incluso la canción que empieza más tranquila tiene su momento animado y coreable. La batería es frenética, contuendente y constante, adquiriendo más protagonismo que la guitarra en casi todas las canciones, que también hace un buen trabajo, pero es una secundaria ampliamente superada por el gran trabajo de la voz y de la batería. Cuesta creer en algunos momentos que estemos ante tan sólo dos personas porque algunos temas suenan realmente complicados. «La magia del estudio» pensaréis muchos, y sintiéndolo mucho, estaríais equivocados, ya que viendo cualquier vídeo de Brian King y David Prowse dándolo todo, queda claro que cuando se ponen a los instrumentos tienen la fuerza y las ganas de cinco hombres (por lo menos).

Tienen un estilo bastante único que bebe de las fuentes del post-hardcore pero con un toque noisero muy atractivo. Es curioso que citando estos dos estilos sea a la vez un grupo realmente accesible y agradecido a la primera escucha. Es curioso como últimamente están surgiendo muchos grupos con este tipo de formación y echándole mucha garra y ganas, como es el caso en España de L’Hereu Escampa, que no tienen nada que envidiar a Japandroids en fuerza, motivación y calidad, que conste.

En todo caso, y centrándonos en las canciones de Celebration Rock es imposible pasar por alto las dos primeras, The Nights Of Wine And Roses y Fire’s Highway, que dejan el listón altísimo para el resto del álbum, pero que rápidamente se ven igualadas en potencia y calidad por Adrenaline Nightshift, Younger Us. The House That Heaven Built es algo más tranquila y reflexiva (relativamente, claro) y allana el camino para el corte final, Continuos Thunder, una canción que va avanzando poco a poco, como si se tratara de una cuenta atrás hasta finalizar con sonidos de fuegos artificales, una buena metáfora de la actitud de esta banda y del disco en sí, a pesar de que esperaba una canción menos contenida y más enérgica para finalizar el álbum.

Si he de ser sincero, en conjunto me gusta más este disco que Post-Nothing, pero no creo que individualmente ninguna de sus canciones supere a Wet Hair, que sigue siendo mi tema favorito de esta banda. En todo caso, un gran disco, de una de las bandas que más prometen y que se están moviendo a la velocidad de la luz en cuanto a reputación y más que merecida fama. Espero poder corroborar todos estos buenos sentimientos después de ver su directo en el Primavera Sound, y celebrar el rock tal y como a ellos les gusta. Un merecido aplauso a Japandroids, y os dejo con Fire’s Highway.

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Hot Water Music.- Exister

Lo han vuelto a hacer.

Supongo que por mera decencia debería poner algo más, así que ahora paso a detallar un poco más exactamente cómo y por qué podemos estar delante de uno de los mejores discos de 2012 (por lo menos en el Top 3), y eso que aún no ha pasado ni la primera mitad del año.

Llevábamos mucho tiempo sin escuchar nada nuevo de la banda, y como siempre, se da esa dicotomía entre las ganas y el miedo. Quieres ver si dan más de sí o no, pero temes que te decepcionen  y pierdan puestos entre tus grupos favoritos. En este caso yo tenía relativa confianza, pero una parte de mí gritaba desconsolada «¡No saquéis nada más, quedad como una banda mítica que nunca hizo nada mediocre!».

Sin embargo los chicos de Gainesville hicieron caso a mi lado más positivo, y hace un par de meses escuchábamos Drag My Body, el primer adelanto de Exister. Las redes sociales bullían con expectación ante una canción que vencía y convencía. No sonaba a enésima iteración, pero tampoco traicionaba a su sonido anterior, y además rápidamente se clavaba en tu cabeza. Más tibia fue la reacción ante State Of Grace, pero lo que seguían tímidamente enseñando no hacía más que crear expectación. El golpe de gracia lo dio Exister, tema que da título al disco, y que puede ser de los mejores cortes. No había vuelta atrás y el día 15 de Mayo todos nos abalanzamos a buscar el álbum como si no hubiera un mañana.

La canción de apertura, Mainline, cumple sobradamente, es enérgica y todo un despliegue de fuegos artificiales, dejando intuir que lo que viene después va a ser grande. Más comedida es Boy, You’re Gonna Hurt Someone, que precede a una sucesión espectacular de tres canciones conformada por State Of Grace, Drown In It y Drag My Body. A partir de este momento, comienza la sucesión de temas más calmadas (como Safety o No End Left In Sight) y otros más rápidos y contundentes (Wrong Way o Take No Prisoners). El disco acaba con Paid In Full, un tremendo crescendo que acaba con Chuck Ragan dejándose la voz, un final más que digno para un álbum espectacular, que supone una revisión y puesta al día del sonido Florida, y que probablemente se convierta en una marca en el camino para cualquier otro grupo que quiera continuar en esta línea.

Ha sido un disco que ha acallado miedos y confirmado que Hot Water Music siguen teniendo mucho que decir, cosa que demuestran siempre que pisan un escenario, pero han dejado claro que el estudio se les sigue dando más que bien. El punk de voces rasgadas (orgcore para los amigos) a la enésima potencia. Citando a Chuck Ragan, máximo respeto a una banda que no deja de currar y que tanto por su actitud como por su música representa todo lo que nos gusta de este mundillo. No os perdáis Exister, haceos este favor.

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La Escena: Aliment y Furguson

Hoy toca hablar un poco de grupos nacionales, y es que últimamente he descubierto cosas muy curiosas y muy disfrutables. He escogido estas dos bandas porque las conocí prácticamente a la par, dado el Split que comparten, y porque entre los blogs que visito, las discográficas y distribuidoras que sigo tanto en Twitter como Facebook y Hao!, ese fantástico programa de radio que no sé cómo he podido vivir sin él. En definitiva, que a mis ojos han quedado relacionadas y como existen similitudes entre ambas me parecía que podía tener una gracia especial hablar de las dos.

Aliment traen una combinación de sonidos muy curiosa y variada, esa mezcla de influencias que gusta tanto a los grupos contemporáneos y que cuando se hace bien y con cabeza da resultado cosas de gran valor. Esta banda aúna sonidos garajeros, momentos de lo-fi, principalmente a través de la distorsión de la voz, y ritmos y melodías más poperos, pero siempre movidos, divertidos y hasta cierto punto bailable. No en vano en las descripciones que existen de ellos por la red se habla en el mismo párrafo de Jay Reatard, Wavves y The Feelies. Tres grupos que no pegan ni con cola juntos, pero cuyas influencias se ven en el disco homónimo de la banda, perfectamente cohesionadas. Una propuesta original y fresca para un grupo que puede pegar el pelotazo este año, no en vano son parte del cartel del Primavera Sound.

Podéis escuchar su material en su bandcamp e incluso bajaros su disco, más que recomendable gracias a canciones como Foal Lips, el tema de apertura, que es un buen aperitivo de lo que viene después, rápido y cañero. Personalmente también me quedo con Nuclear Orange Sticks, algo más relajada pero igualmente fácil de escuchar, y Married With a Cigarette del mencionado Split con Furguson, por su ritmo pegadizo del que cuesta deshacerse.

Por el otro lado tenemos a Furguson, que ahondan más en el post-punk, con unos toques de electrónica y teclado, y ritmos más enrevesados. Es curioso como la voz gana y pierde protagonismo despendiendo de las canciones, siendo a veces más pura y potente, y tirando de distorsión en otros momentos. Ellos mismos se definen como una mezcla entre HEALTH, Delorean y Cap’n Jazz. Yo no soy nadie para contradicerles, máxime cuando tienen toda la razón. De nuevo tres bandas a las que yo no veo compartiendo escenario juntas, pero en efecto pueden apreciarse elementos tan variados integrados de manera sutil en sus temas. Esto se ve ya desde su primer trabajo, La Muerte Del Bonminyó, donde hay canciones tan interesantes como Dog Racing, This Time o Bisexual Fashion, ésta última con unos toques de post-hardcore y math rock más que interesantes que me llegaron a recordar a Challenger, una de mis bandas nacionales favoritas.

Su último álbum, My Friends Are My Culture, se mantiene fiel a la línea del anterior trabajo pero más depurada, no en vano recupera alguno de esos temas primigenios, que se escuchan con mayor definición y más matices, probando que no son flor de un día y que su intención es llegar para quedarse.

Para demostrar lo que vale esta banda os recomiendo pasaros por su bandcamp, y de regalo os dejo con el vídeo de uno de los cortes del Split que originó este artículo, Casacuberta.

Con esto me despido por hoy, comentando que la próxima vez que hable de la escena me moveré a una zona completamente distinta de la geografía nacional, donde he descubierto que hay cosas muy llamativas y que seguro que vais a disfrutar tanto como yo. ¡Permaneced a la escucha!

 

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OFF!.- OFF!

A veces estar fuera de tiempo es una virtud y no un defecto. Traer un aire del pasado, y tomar lo más icónico, reivindicar cosas que pueden parecer pasadas de moda y gritar a los cuatro vientos que eres el testigo de una época, que te niegas a dejarla morir; todo esto puede tener más valor que la nostalgia pura y dura.

Éste es el caso de OFF!, una superbanda formada por miembros de Redd Kross, Rocket From The Crypt, Burning Brides, Circle Jerks y Black Flag, casi nada. Aunque tan sólo con su alineación y sus primeros cuatro EPs ya crearon una gran expectación, muchos esperábamos un larga duración (aunque suene casi a cachondeo visto lo que duran las canciones). Por fin en este año, hace una semana escasa salió este álbum, nombrado igual que la banda, que es sincero, ya que en él encuentras todo lo que podías esperar de él.

Me explico. Quien haya escuchado los anteriores trabajos de OFF! no viene a este disco buscando un prodigio de la técnica, virtuosismo, ritmos enrevesados ni emociones que le dejen al borde de las lágrimas. Viene buscando caña antigua (que dirían los míticos Hzero), hardcore de la vieja escuela que te transporte a una sala pequeña y abarrotada con gente volando por encima de tu cabeza.

Este disco podría haber salido hace veinte – treinta años y habría encajado perfectamente. Hoy, consigue traer ese eco el pasado con frescura y sonar lo suficientemente rápido y enérgico como para gustar y en parte recordar a algunas bandas que en el hardcore puede haber un componente de diversión que, para mi gusto, nunca debería haberse perdido. Tenemos frente a nosotros 16 cortes, ninguno supera los 16 minutos, de tal manera que el disco no llega a la media hora, y es pura dinamita. Por la voz de Keith Morris no han pasado los años, y si veis cualquier entrevista, tampoco por su actitud; y lo mismo puede aplicarse al resto de miembros del grupo, que siguen dejándose los dedos en las cuerdas y en las baquetas. Continuan invitando a la gente a subirse al escenario (siempre aplicando la regla de los tres segundos, claro está), y quieren ver el pit bien lleno, manteniendo que cada concierto ha de ser una celebración y una fiesta salvaje a partes iguales.

Así que si veis que necesitáis una inyección de adrenalina y que la tarde discurre lenta, poned este disco a un volumen considerable y fijaos como cambian las cosas. Garantizado. Como prueba de ello, el vídeo de presentación de Wiped Out, en el que ya se ve por donde van los tiros: la banda tocando entre dos rampas de skate, surf y gente haciendo el cabra en general. Cosas que molan, para qué negarlo.

Dentro de poco podré comentar si todo lo que prometen lo cumplen en directo. Si se parece mínimamente a lo visto en el vídeo, me puedo dar por contento.

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