Ya os dije que marcarais en vuestros calendarios el 23 de marzo, porque ese día era el lanzamiento oficial de The Magic Indian Scene, de The Destroyed Room. Pues bien, hoy os digo que grabéis ese día en piedra, porque coincide también con la salida al mercado de Noctourniquet, de The Mars Volta, un grupo al que se adora en este blog.
Este verano, a pesar de ser media tarde, hacer un calor considerable y que el sonido no fue todo lo bueno que debería, flipé considerablemente viéndoles tocar en el BBK Live, y pude escuchar algunas de las canciones que estaban barajando como nuevo material. Y la cosa pintaba bien.
Hoy he descubierto que tenemos dos adelantos de este nuevo álbum rondando por internet, así que me gustaría compartirlos con vosotros. La verdad es que no han cambiado tanto de estilo como ellos dicen. Con todo y con eso, espero que este disco se parezca más a los primeros discos que a Octahedron (inmediatamente anterior al cada vez más cercano Noctourniquet), que a pesar de ser muy bueno es el que menos me gusta de sus trabajos.
Sin más cháchara, aquí os dejo con estos dos nuevos temas, Zed And Two Naughts y The Malkin Jewel, que son muy disfrutables a pesar de ser tranquilos. Espero que haya canciones más potentes en el disco, capaces de plantarle cara a Goliath o L’Via L¡Viazquez. En prácticamente medio mes tendremos la respuesta.
Conocí a este grupo principalmente por la canción que tenían en el irregular tributo a Bad Religion que salió el año pasado, y he de decir que no me llamaron la atención. Me parecieron un grupo más de punk rock que no tenía nada lo suficientemente particular para que quisiera saber más de ellos. A pesar de todo indagué algo más pero continuaba sumido en un sentimiendo de ambigüedad e indiferencia.
Lo curioso de todo esto es que creo que ellos también se dieron cuenta. Y decidieron cambiar de tercio. No un cambio radical de esos que se ven violentos y ridículos la mayor parte de las veces, sino que viraron la brújula lo justo para tomar otro camino que les sienta mejor, sin que parezca algo artificial o forzado.
Fijándose en grupos de indie rock de la antigua escuela, como es el caso de Superchunk o de los (por desgracia) recientemente desaparecidos Guided by Voices, con un toquecillo a lo Pavement y una cucharadilla de power pop a lo Teenage Fanclub, siempre teniendo a mano sus raíces punk, logran una mezcla muy original y muy disfrutable. Es un gustazo ver como un grupo que no acababa de destacar se replantea lo que está haciendo, imagino que en parte a través de un potente feedback de todo lo que habrán oído a lo largo de sus conciertos y de las opiniones recibidas de sus anteriores trabajos, logran conseguir un nuevo sonido que imagino que les gustará a ellos tanto o más que a nosotros, y que además funciona tan bien como en el presente caso.
Podéis ver que todas las influencias que he puesto no son exactamente novedades. Y es que de nuevo nos encontramos ante un disco fuera de época, que llega diez años tarde, y que por esa razón nos llama la atención a todos los que pensamos que dentro del horterismo (sí, esta palabra es inventada) general de los 90, si rascabas la superficie podías encontrar un buen montón de buena música. Es a esa calidad oculta entre una montaña de boy bands y pop chicle a la que apela este disco, a ese estilo que sólo mantienen cuatro valientes en la actualidad. Por mi parte, un fuerte aplauso a Cheap Girls por retomar y renovar un sonido que nunca debió perderse.
En cuanto a las canciones que componen el disco, el arranque es fantástico, con dos temas espectaculars como son Gone All Summer y Ruby, que nos traen un curioso sentimiento de nostalgia sin perder un fondo de energía considerable. No hay ninguna canción que me disgustara, y aparte de las mencionadas, destaco Mercy-Go-‘Round y On/Off Switches que indagan en esa melancolía guitarrera, intensificada sin duda por una voz bastante curiosa y que hace un gran trabajo. Para que veáis que no miento, os dejo el vídeo oficial de Ruby, el segundo corte del álbum. Espero que os gusten tanto como a mí.
Como tantas otras entradas, esta vez tengo que empezar contando una mínima historia personal. Hace no muchos meses estaba en casa de unos amigos de Madrid, muy metidos en el tema de la música en general y la producción y distribución en particular, y ya puesto, y por hacer un poco de propaganda diré que eran los buenos chicos de Caleiah Records y de La Agonía de Vivir. Total, que curioseando en el material que tenían me encontré con un vinilo con una portada que llamó poderosamente mi atención. Unos dibujos bastante naive pero inquietantes, coloridos y graciosos, con un nombre ominoso y que no pegaba nada con el conjunto. Y se enquistó en mi cabeza de mala manera.
Meses después, por esos extraños mecanismos que tiene la mente, se activó un resorte y me acordé de este nombre: Muerte y Destrucción, y me lancé ávidamente a la búsqueda de información. Esto es lo que encontré:
No tuve que buscar mucho para encontrar su bandcamp, donde se pueden escuchar y descargar la Demo que grabaron en el 2008, y su primer LP, La Casa de Fieras, del año 2010. Ambos discos son muy recomendables, aunque el primero se hace muy breve al consistir meramente en tres temas. El sonido del grupo es bastante particular, indie pop con grandes dosis de shoegaze y algo de folk, una suerte de Hello Seahorse! a la española pero con un toque personal que permite distinguirles sin ningún género de duda de estos. Me gusta mucho la voz de la cantante, Zutoia, que se amolda perfectamente a los ritmos de sus compañeros y hace de la experiencia algo para recordar. La verdad es que en mi caso fue amor a primera escucha, no sabía que esperar cuando puse la primera canción y me quedé realmente impresionado.
A posteriori, intenté buscar algo más sobre el grupo, y pude ver que su LP se grabó en dos días en marzo de 2010. Espectacular que pudieran en tan poco tiempo lograr algo que para nada suena chapucero o hecho a las carreras. No tengo conocimiento sobre los futuros proyectos de la banda, pero espero que sigan adelante porque lo poquito que existe de ellos merece mucho la pena. El gran descubrimiento de esta semana, y otra prueba de que existen muchos grupos nacionales de gran valor de los que sabemos muy poco, lo que me anima a seguir investigando y aprovechando el tirón de las redes sociales a este efecto. ¡No os les perdáis!
Hace pocos días recibí una noticia fantástica, The Destroyed Room, uno de mis grupos nacionales favoritos, habían logrado reunir la considerable cantidad de 2000 euros a través de Verkami para su nuevo disco, The Magic Indian Scene, un trabajo que espero como agua de marzo (apuntad en vuestras agendas el 23 de ese mes), y ayer por la noche a través de Facebook pudimos ver uno de los cortes del nuevo álbum, que por lo que nos van dejando ver, pinta más que bien.
En cuanto el disco caiga en mis manos comentaré mis impresiones sobre él, pero la verdad es que me veo obligado a decir que estoy muy contento de que este proyecto haya salido adelante y que es un gustazo ver qué la gente apoya iniciativas como ésta. Como en una industria que peca de ser demasiado rancia y rígida hay gente que tiene el valor de hacer algo distinto. Mi más sincera enhorabuena a la banda y desearles que la acogida del disco sea proporcional a las ganas que tenemos todos de escucharlo.